La Sahumadora

Jefa Ino en casa de maestra Maritza1p

Jefa Ino en casa de maestra Maritza1p

Por Máximo Cerdio

Jojutla, Morelos; 10 de enero de 2022. Cada vez es más frecuente en las comunidades de Morelos ver los rituales de los danzantes aztecas en las ceremonias y rituales comunitarios, incluso en los actos políticos.

Inocencia Caballero Pérez es sahumadora desde hace más de 25 años y en entrevista nos revela algunas particularidades de esta responsabilidad ancestral.

Velar las armas

Por un año, de velación en velación, estuve cargando mi sahumador con las hierbas necesarias para hacer el fuego. Lo cuidé mucho. Cuando cumplí el año la jefa Aitonal Zempoayolt (Martha Solé Valois) me dijo que estaba lista y que me iban a enseñar cómo prender el fuego. Me mandaron con una sahumadora, no me quiso enseñar, pero yo iba con la alegría de haber logrado conservar mi sahumador, sin que se me rompiera, además de que ya había aprendido viendo, y fue sencillo comenzar en este camino.

Así fue como Inocencia Caballero Pérez o Ketzalmatzin (Linda venadita), o la Jefa Ino, empezó su camino como sahumadora.

Durante una entrevista en la casa de la maestra Maritza Álvarez Martínez, integrante del Círculo de Danza Azteca Xoxotzin, me contó que, dentro de los rituales, su trabajo consiste en la limpieza y protección contra las malas energías, empleando para esto el fuego, hierbas, resinas, madera y su sahumerio; el que tiene en la actualidad es de copa y lleva como seis años con él.

Al popochcomitl (vasija que humea), hay que pedirle permiso para que haga buen fuego, hay que hablarle con amor para que el humo que salga de él tenga efecto. A mí siempre me hace buen fuego, yo así lo aprendí, conforme la tradición y con la práctica fui entendiendo.

Jefa Ino en Chilapa, Guerrero 2019 bp

Jefa Ino en Chilapa, Guerrero 2019 bp

Muy celoso

El popochcomitl es muy celoso. Recuerdo una ocasión en la que varias fuimos a una ceremonia, prendimos nuestros sahumerios, pero una se alejó. Fui a ver qué tenía y estaba llorando, me dijo que no prendía. Yo le respondí que hablara con él, que le pidiera permiso para iniciar la ceremonia y la dejé ahí porque íbamos a comenzar a danzar. Horas después me comentaron que la compañera les había dicho que hacía unos días ella y una persona se habían hecho pareja.

Cómo prepararlo

Antes de prender un sahumador hay que pedir permiso primeramente a Dios, a los Cuatro Vientos, a las Energías del lugar donde vamos a trabajar, a la Energía de la imagen o del alma donde vamos a trabajar.

Aparentemente el sahumador es sólo un recipiente al que se le echa carbón y lumbre y ya, pero no es así. Hay que platicar con él, hacerle la petición, a qué vamos y por qué vamos, para mí es un trabajo que se debe de hacer.

Se depositan seis pedacitos de ocote, uno para cada rumbo, y en el corazón centro uno mirando hacia arriba y otro hacía abajo, hacia la madre tierra. Luego se ponen los carboncitos, y ya terminando de prenderse se le echa el copal, el que tiene el mejor aroma es la mirra, y el copal blanco, pero por lo caro, por la escasez, ocupamos el del campo. Se acostumbra juntar la medicina tradicional de los altares cuando vamos a las velaciones, y eso se quema, para limpiar las malas energías, que no son las mismas: hay unas muy fuertes y otras calmadas.

Jefa Ino y alcalde Carlos Franco1p

Jefa Ino y alcalde Carlos Franco1p

Las palmas de las manos

El sahumador se agarra desde arriba en dirección a la frente, se comienza a bajar en serpiente hasta los pies y lo vuelve a regresar en serpiente y darle la vuelta en círculos. Por eso se humea alrededor de la persona para que se limpie bien. Se termina poniendo el sahumador en la cabeza o en las palmas de las manos, ahí se da uno cuenta si esa persona le tiene miedo a algo: las palmas de las manos se ponen heladas; ahí es donde se debe uno concentrar, también hay que hablarle para que esa persona se equilibre.

Las vibras

Cierta vez fuimos a hacer un amarre de tilma en Xochicalco, en la entrada de la zona había una compañerita que alcazaba a ver cosas que uno no alcanza a ver. Me dijo que a poca distancia un grupo de señoras mayores iba caminando hacía mí, y me platicó que varias se apartaron cuando me tenían cerca y sólo una se quedó ahí, donde yo estaba. Sentí algo muy poderoso, una energía muy fuerte para seguir trabajando el sahumador.

Hay ocasiones en que llega uno a algún lugar y siente inmediatamente las energías negativas. Y pedimos que nos dé la fuerza para orientar a estas anergias, a éstas se les regala el humito. Hay que sahumear, para que las energías se tranquilicen y estén contentas.

Los rituales en los actos políticos y no políticos

El 30 de diciembre pasado, la Jefa Ino, la maestra Martiza Álvarez y la familia de la Jefa, participaron en una ceremonia prehispánica que consistió en la entrega del bastón de mando al presidente municipal de Tlaquiltenango Carlos Franco Ruiz.

Los abuelos (adultos mayores de las comunidades tlahuicas) Crescencio García, Alejo Núñez y Salomón Bello, los huehuetlatoli, entregaron al edil el bastón y con ello el compromiso de cuidar al pueblo.

La Jefa Ino es menudita, morena, de color cobrizo, apenas y se distinguía. Allí, purificó con su sahumerio al cabildo y al edil; en un instante se acercó a Carlos Franco y le susurró muy cerca: “que La Gran Energía de los Cuatro Rumbos y el Gran Creador de la Vida lo dirigiera, que lo protegieran y cuidaran en su camino que va empezar a andar”.

El 15 de agosto de 2019, mientras viajábamos a Chilapa, Guerrero, a La Tigrada, Maritza Álvarez me contó que hace algunos años fueron a danzar a un pueblo llamado San Francisco, municipio de Copalillo, Guerrero. Entraron a ese lugar y le pareció raro no hallar perros en la calle; en su lugar había cerdos pequeños, negros, ásperos de mugre y trompudos.

Andaban buscando qué comer como lo hacen los perros en los pueblo pobres.

Ella preguntó cómo le hacían para reconocer de quién eran los “cuches”, y le contestaron que no los podían identificar, pero los cerdos sí podían distinguir a los dueños que les daban de comer.

“Allí no podíamos danzar, a alguien le dolía el estómago, a otro la rodilla, el tambor o huéhuetl tambores no sonaba bien. La Jefa Ino, prendió el sahumerio y comenzó a sahumar en círculo al grupo y después a uno por uno, y con eso pudimos comenzar la danza. Después nos enteramos que en ese lugar donde tendríamos la ceremonia habían matado a varias personas”, relató.

Jefa Ino en Chilapa, Guerrero 2019 p

Jefa Ino en Chilapa, Guerrero 2019 p

Un camino largo

De acuerdo con su hija María Alberta Bustamante (Kuespalli), inocencia Pérez Caballero nació el 17 de mayo 1954 en Chicavasco, municipio de Actopan, Hidalgo, comenzó en la danza en 1996.

Sus inicios fueron en un grupo inicialmente folclórico, se danzaba con una grabadora de cassete.

Unos meses después se incorporó al Grupo de Danza Azteca Kalpulli Quetzalcóatl Cuernavaca, perteneciente a la palabra de la jefa Aitonal Zempoayolt (Martha Solé Valois) capitana generala del grupo, el cual pertenece a la Mesa de la Virgen de la Soledad del Jefe Felipe Aranda Hernández en la Ciudad de México.

En la actualidad su caminar es independiente, trabajando en conformidad y conquista, es Portadora de Fuego, Sahumadora o Malinzin y Jefa de su Kalpulli Familiar.

La Jefa Ino elabora artesanías que forman parte de la indumentaria del danzante, tales como son las coyoleras (piezas de piel con ayoyotes que se colocan en las espinillas para que al movimiento de los pies suenen), también elabora ayacaxtles o sonajas hechas con ayoyotes; chimalitos o adornos de piel, cuentas y plumas a manera de tocado para el pelo. También le gusta bordar los atuendos, es decir la ropa de la danza.

Participa en velaciones, danzas, ceremonias, atado o cualquier movimiento energético o de ofrenda.

Pertenece a una familia de danzantes que encabeza y está integrada por sus hijos y sus nietos.

La danza es una forma de vida de enseñanza y de crianza, ya que los nietos desde el vientre se sus madres danzaban. Y están en el aprendizaje tanto de conocimiento como del huéhuetl (tambor), caracol, sahumador, y mandolina.

En su caminar de conquista la Jefa Ino ha visitado distintos grupos y mesas en diferentes estados como Guerrero, Hidalgo, Ciudad de México, Estado de México y Morelos, principalmente.

Mexicanidad

Los danzantes mexicas pertenecen al Movimiento de la mexicanidad o Movimiento de la Mexikayotl, ha sido muy documentado por los investigadores.

Elizabeth González Torres en “El Movimiento de la Mexicanidad en el mundo actual”, citando a Francisco de la Peña define al Movimiento de la Mexicanidad como “movimiento nativista y una suerte de nacionalismo radical de inspiración autoctonista, con rasgos milenaristas y con un importante componente esotérico y profético, cuyo universo ideológico se inspira en el pasado prehispánico y en la idealización y exaltación del mismo”.

Y lo sitúa como un fenómeno difícil de abordar en términos de las categorías usuales de la antropología, pues se encuentra en el contexto de la globalización, donde la recomposición profunda de la dialéctica identidad–alteridad son los signos más notables.

Explica que la primera etapa se puede ubicar de 1957 a 1969, esta etapa sí se podría describir como un movimiento social, típico, pues en él existían grupos organizados y estructurados, una ideología determinada, así como objetivos y programas acordes a dicha ideología.

La maestra Maritza Álvarez Martínez dijo que en los años sesenta hubo un movimiento llamado “Mexicanidad”, por el que los Concheros (la otra vertiendo de danzantes) recuperaron los ritos, formas y danzas prehispánicas prohibidas durante la colonia española, que quedaron en poder de familias, en la tradición oral y en algunos códices, objetos, instrumentos.

Debe haber alguien que porte el fuego, alguien que porte el huéhuetl, el atecocolli o caracol, entre otros. Hay una ofrenda con elementos de la Tierra, frutas, semillas, explicó.

Según Maritza, la danza no es una religión sino una disciplina, es para equilibrar las energías, para proveer energía y también para recibirla.