Niños bicicleteros de Tlatenchi

Abuelo y niños

Abuelo y niños

Máximo Cerdio

Jojutla, Morelos; 25 de mayo de 2026. Todos los martes, después de las cinco de la tarde, se puede ver una fila de chicos en bicicleta circulando por algunas calles y avenidas de Jojutla y municipios aledaños.

Guiados por el maestro y artesano Alfonso Morales Vázquez, hay cuatro niñas y ocho niños más o menos de 9 y 10 años, aunque hay uno de siete. Todos de la Escuela Primaria Ignacio Zaragoza y de la Escuela Primaria Pública Prof. Pablo Añorve Ortiz, de Tlatenchi.

El grupo, llamado Raíces Aztecas, existe desde hace unos 15 años y ha permanecido gracias a la terquedad del maestro Morales, que ha sacado recursos de donde puede para que los pequeños continúen “rodando”.

“Nos hace falta playeras y cascos chicos para ciclistas; una bomba para inflar la llanta de las bicicletas. No he podido costear esos implementos, pero así continuamos dando nuestros paseos. A veces no van todos los niños, porque salen de vacaciones o se van a vacacionar con sus familiares”, dice el maestro Alfonso.

Salen del arbolito de Tlatenchi, pasan por Panchimalco hasta el puente de Jojutla, De ahí se van hasta la salida del Higuerón y avanzan hasta el balneario el Paraíso. De ese lugar se van a Tlaquiltenango hasta llegar a la entrada del balneario El rollo. Del balneario regresan a Jojutla y pasan la Perseverancia hasta el zócalo, de ahí hacen parada en el parque Alameda. Cuando hay dinero, se compran una nieve, si no, regresan a los ojitos de agua de Panchimalco entrando por el centro de esta comunidad, de ahí vuelven a Tlatenchi como a las 7 o 7:30 de la tarde.

Buscan regresar antes de que anochezca porque aun cuando el maestro lleva una lámpara para el camino, pocos chicos tiene luces en los cascos para ver por dónde van y para que los distingan los camioneros, automovilistas y motociclistas.

Los niños conocen su zona: campos de cultivo, calles, casas, tienen una opción, no se quedan en las esquinas en donde pueden llegar y ofrecerles hacer cosas malas o consumir cosas malas, estos niños van conociendo su tierra, aprenden a equilibrarse, aprenden a solidarizarse con sus demás compañeros, aprenden a obedecer, a evitar el peligro, hacen ejercicio, hacen comunidad.

Algo que disfrutan mucho los chamacos es el puente nuevo, llamado “Los Naranjos”, que comunica la colonia Las Calaveras con Panchimalco. Les gusta observar el agua y ver a las garzas que buscan peces sobrevivientes a la gran contaminación o que vuelan sobre el río Apatlaco.

Los chicos han recibido playeras, cascos y algunas bicicletas que los amigos de Morales Vázquez han donado generosamente al grupo: algunos jubilados les dieron dinero para playeras y los Bhuos Vickers les regalaron cascos y una bomba para inflar las llantas:

“Nos hace falta 5 cascos y playeras para los 12 niños, además de la bomba, si alguien puede colaborar para esto se lo vamos a agradecer”, dijo el mentor.

Rodar con estos chamacos y el maestro no tiene costo, pero hay que llevar agua y quizá algo de dinero para comprar una nieve en un momento de descanso en la Alameda, aunque a veces el maestro les invita.

“Sí, debo llevar algo de dinero para una paleta o agua, pero a veces no hay recursos y les digo que para la siguiente vez. Ha ocurrido que algunos paisanos que viven en Estados Unidos me mandan dinero para comprar una pizza o refrescos y compartirlos con los niños”, platicó.

Alfonso Morales recordó que todo esto de los paseos inició por sus nietos. En un principio eran tres. Llevaba a mis nietos a dar la vuelta a unas cuantas cuadras de acá. Luego comenzaron a venir más niños, pero no tenían bicicleta, así que comencé a pedir ayuda, bicicletas que ya no les sirvieran o estuvieran descompuestas para arreglarlas y darlas a los chamacos, y así fuimos juntando más niños.

Durante estos años, al maestro le han robado siete bicicletas. Su “burracleta” es su medio de transporte y cuando va al centro de la cabecera municipal la estaciona sin cadena ni candado, pensando que nadie se va a llevar una bicicleta vieja. Pero se la han robado.

Ahora anda tras una usada, estaba reuniendo dinero para comprarla, pero lo gastó en otras necesidades, así que se quedará con la misma hasta que logre juntar para la que le gustó, espera que el dueño no venda la que ofrece.

Desde hace casi quince años, han pasado niños que ahora son adultos. Muchos se volvieron grandes, profesionistas, y dejaron las bicicletas para que otros las tomaran y se divirtieran como ellos lo hicieron.

“Uno de esos niños vive en California, Estados Unidos, y algunas veces ha venido a Jojutla y me ha saludado. Iba en su camioneta, se paró y me saludó: ‘¿Todavía anda en esto, profe?’, yo le dije que sí, porque había niños”, relató el profesor.

Muchos le han dicho que suspenda esos recorridos: “ya estás viejo, te vas a caer y no te vas a levantar”, pero él continúa. Sigue con el grupo porque le gusta andar en bicicleta, pero también por los chicos: sabe que cada martes lo están esperando a las 5 de la tarde, bajo el arbolito de laurel, en el centro de Tlatenchi para rodar.

Raíces Aztecas

Raíces Aztecas

Alfonso Morales Vázquez es originario de Tlatenchi, maestro de educación primaria en la escuela “Ignacio Zaragoza”. Es, también, artesano cartonero premiado en varis certámenes locales y nacionales, su trabajo es reconocido en Morelos, en México y en Estados Unidos.