Dilan cumpleaños

Féretro con Dilan adentro
Por Máximo Cerdio
Zacatepec. Antes de las ocho de la mañana del sábado 25 de julio, Yesmin cruzó las puertas de la Coordinación Regional de Servicios Periciales Zona Sur-Poniente, a cargo de Verónica Gomar Paredes, para recibir una bolsa blanca de plástico con datos de identificación y los restos embalados, “armados” por la antropóloga criminal, de quien en vida llevó el nombre de Dilan Josué López López.
Todo fue un mero acto de trámite administrativo para la fiscalía, no hubo disculpas ni reconocimiento del sufrimiento ocasionado por las omisiones institucionales.
Los restos fueron trasladados por los empleados de la funeraria en un ataúd de recuperación color café y después lo depositaron en el féretro definitivo para llevarlo a donde Dilan sería velado.
“No puedo pagar a un sacerdote para que diga una misa, así que lo llevaremos al panteón después de las 2 de la tarde. Antes, daremos un recorrido por algunas calles y por un canal en el que acostumbraba a bañarse y divertirse con sus amigos”, dijo la madre.
Lo que el tiempo y el descuido de las autoridades dejó de Dilan fue velado en una caja color nogal, en el domicilio ubicado en la calle 10 de abril sin número, de la colonia San Nicolás Galeana, en Zacatepec, a unos metros del domicilio de Yesmin, una zona tranquila, según ella, pero que en 2022 fue muy insegura por varios ataques armados y por el fallecimiento de dos o tres chicos de la edad de Dilan.
La pérdida
Según información ministerial que consta en la carpeta de investigación bajo resguardo de la FiscalíaGeneral del Estado de Morelos, el jueves 28 de marzo de 2022 Dilan salió de su casa a trabajar, como siempre, pero ya no regresó.
De acuerdo con la cédula de búsqueda publicada en la página oficial de Facebook de la fiscalía, al momento de su desaparición vestía playera deportiva de licra color verde seco, de cuello redondo; pants color gris y botas color café, talla 7. Llevaba consigo una cadena de plata con un dije de San Judas Tadeo de aproximadamente 3 centímetros de largo y un cuarzo de color blanco. Sexo masculino, género hombre, sin condición de vulnerabilidad. Estatura de 1.65 metros, complexión delgada, tez moreno claro, ojos color café claro y cabello negro, ondulado, corto, con corte tipo mohicano. Con una cicatriz en el pómulo derecho, a la altura del ojo derecho, en forma de una línea de aproximadamente 2 centímetros de largo.
“El 27 de marzo de 2022, mi hijo y yo conversamos por video llamada como lo hacíamos con frecuencia desde que el 30 de diciembre de 2021 me fui por necesidad económica a Tijuana, Baja California, para mandarle dinero a mi familia. Platicamos y nos despedimos, no sabíamos que era la última vez que nos íbamos a ver y a escuchar”, platicó Yesmin.
Desde ese día, según la entrevistada, comenzó una búsqueda llena de dolor, recorrió caminos, preguntó, esperó respuestas. Agotada por el desgaste emocional y por la falta de recursos confió y dejó la búsqueda de su hijo en manos de la fiscalía, en ese entonces a cargo de Uriel Carmona Gándara, pensando que pronto lo encontrarían, y con vida. Pero pasaban las horas, los días, las semanas, los meses, los años, y no había novedad.
A principios de junio de 2026, revisando carpetas de investigación, se dio cuenta que el cuerpo de Dilan estaba ya en el Servicio Médico Forense (Semefo) en Jojutla, no porque la fiscalía, le hubiera notificado, sino porque ella misma, revisando documentos ministeriales, leyó que 10 días después que había desaparecido, es decir, el 7 de abril de 2022, el cuerpo había sido encontrado en una localidad de Jojutla.
Según Yesmin, el 6 de junio de 2026, la fiscalía le notificó que la muestra genética de su hijo había sido procesada y comparada en una base de datos, donde se confirmó que los restos sí correspondían a los de Dilan Josué López López, y que una parte del cuerpo se encontraba en la morgue y la otra en el panteón ministerial Jardines del Recuerdo, de Cuautla.
“No pudieron determinar la causa de la muerte, ya que después de tantos años lo encontraron en estado de ‘esqueletización’. Suponen que fue por arma blanca, pero no determinaron en qué parte del cuerpo se produjeron las heridas. La fiscalía dio como fecha de fallecimiento el día que lo encontraron, que fue el 6 o el 7 de abril de 2022”, relató Yesmin.
La mamá de Dilan exigió la entrega del cuerpo y, en respuesta, le dijeron que no se lo podían dar porque las autoridades ministeriales no sabían qué restos mortales correspondían a su hijo, es decir, habían exhumado parte de él sin haber realizado la identificación correspondiente.
Insistió en que le entregaran el cuerpo, apoyada por organizaciones de madres buscadoras, en especial del “Colectivo Ángeles Buscándote” y como vieron que no había respuesta de la autoridad, convocaron a una marcha en Zacatepec el martes 21 de julio de este año a las 9 de la mañana, misma que se realizó a la hora y día señalados partiendo del Hospital General del Instituto Mexicano del Seguro Social Zona/MF 5 de Zacatepec, rumbo a las instalaciones de la Fiscalía, en el centro de la cabecera municipal, para exigir que esta institución entregara el cuerpo del joven.
Frente a las oficinas de la fiscalía Yesmin leyó un comunicado exponiendo el caso y exigiendo la entrega del cuerpo de su hijo.
El día de la marcha, Yesmin dijo que no le interesaba si la fiscalía investigaba y daba con el o los responsables de haber privado de la vida a su hijo, que los consignaran y que el juez les dictara una sentencia, lo único que quería era recibir el cuerpo para darle cristiana sepultura: cuando desapareció tenía 16 años, y el próximo domingo 26 de julio cumpliría 20 años:
“Quisiera que me lo entregaran el 25 de julio, velarlo en la casa y, al día siguiente, que es el día de su cumpleaños, darle cristiana sepultura”, dijo.
De acuerdo con Yesmin, personal de la Fiscalía le había llamado para que no realizaran la marcha, con el ofrecimiento de recibirla el viernes 24 de julio para demostrarle que todo estaba listo.
La presión de la exigencia pública en Zacatepec por el contingente y la noticia en redes de algunos medios de comunicación que cubrieron la marcha tuvo efectos positivos.
Te vas, ángel mío
El domingo 26 de abril que Dilan cumpliría 20 años no recibió abrazos y felicitaciones, no le hicieron ningún pastel, no le dieron regalos como ocurría desde que era un niño y se levantaba muy temprano, lleno de vida y alegría a recibir sorpresas.
En un aparato de sonido y acompañado por sus familiares, vecinos y miembros del Colectivo Ángeles Buscándote, le tocaron “Las mañanitas”, “Te vas ángel mío” y “Amor eterno”.
En lo que es el patio de la vivienda de techo de lámina, al fondo había una portada con globos blancos con una foto del muchacho asesinado, y enfrente, el féretro con cuatro cirios y flores alrededor.
Al principio eran como 20 personas, pero luego se fueron juntando hasta triplicar el número.
Había algo de calma o cansancio entre los familiares, Hilda, una de las tías del chico rompió en llanto recargada en la caja y fue auxiliada por otras mujeres: “¡Así no, mi niño, así no!”
También su hermana Briseida le lloró, mientras cargaba a un niño.
A eso de la 1:30 de la tarde llegó la banda de viento. Tocaron “Las mañanitas, “El muchacho alegre, “Mi gusto es”, “Puño de tierra”.
Poco después de las 2 de la tarde llegaron empleados del servicio funerario. Las mujeres que criaron a Dilan rodearon su caja y le dieron el último abrazo. Vecinos y empleados llevaron el féretro sobre sus hombros por algunas calles que Dilan caminó en su corta vida. La banda tocaba fuerte pero triste.
Había paraje y cerca un canal de riego. Ahí, al muchacho le gustaba platicar y convivir con sus amigos.
El féretro fue puesto sobre un soporte y sus familiares y amigos abrazaron el ataúd sobre el que pusieron la lona en donde había un retrato del chico que sirvió para las marchas y protestas por su desaparición.
“¡Mira lo que te tragaste, perro maldito!”, gritó una familiar de Dilan.
Una de las niñas que llevaban la lona con la imagen del chico comenzó a llorar desconsoladamente. Sus familiares estaban llorando sobre el féretro y nadie la atendía. Berenice Gonzáles de la agrupación Existimos porque resistimos, fue a abrazarla y la consoló.
Después, subieron la caja a la carrosa y en procesión salieron de la colonia rumbo a la carretera Galeana Cuautla, hasta llegar al Panteón Galeana Centro, localizado en la calle Tierra y Libertad, de la misma colonia y municipio.
Cementerio adentro, pusieron en unos soportes el ataúd con los restos del muchacho. Mucha gente fue a abrazar lo último que quedaba del chico.
Su familia lo despidió, le tocaron sus últimas canciones, mientras los peones lo recibieron con unas correas para bajarlo muy despacio hacia lo que sería su última morada.
La banda de viento tocaba las ultimas canciones al muchacho.
Cinco o diez minutos después, bajaron la caja con unas bandas. Sobre la caja, pusieron la lona con el retrato de Dilan.
Alguien de la familia arrojó una resortera sobre el ataúd, luego arrojaron flores y después tierra. También arrojaron enojo y gritos de dolor profundo.
Allí, finalmente, descansaría en paz este muchacho a quien de cariño le decían la Burrita, que le gustaba ir al jaripeo, la música de viento, echaba la “cáscara” en la calle, trabajaba como peón, quería ser albañil y al que, según Yesmin, no le entraban las letras, ni los números: “prefiero que no gastes en la escuela y quiero trabajar para sostenerme y ayudar en la casa”, le había dicho.
Cuatro años después de su desaparición, Dilan finalmente regresó a casa. No como su madre soñó cada día desde marzo de 2022. El domingo 26 de julio en que habría cumplido 20 años dejó de ser únicamente la fecha de un cumpleaños interrumpido y quedó convertido en el día en que, al fin, una madre pudo cumplir la promesa que sostuvo durante más de cuatro años: darle a su hijo una despedida digna y cristiana sepultura.
