Publicarán la loa maldita a Agustín Lorenzo

Representación
Por Máximo Cerdio
Cuernavaca, Morelos; 14 de septiembre de 2026. El catedrático e investigador Víctor Hugo Sánchez Reséndiz dio a conocer que el libreto de la Loa a Agustín Lorenzo está en proceso de edición para que sea publicada.
Sobre este escrito, que muchos pobladores de Tetelpa y otras comunidades consideran como “maldito”, Sánchez Reséndiz explicó se publicará de manera conjunta con dos más que se refieren a Agustín Lorenzo:
“El volumen consta de tres libretos o guiones y dos estudios introductorios, que casi están listos. También se está realizando una revisión, porque se trata de textos que fueron escritos, transcritos y modificados con un español de los siglos XVIII, XIX y XX; es un trabajo de edición bastante complejo, y eso nos está retrasando”, aseveró en entrevista.
Dijo, asimismo, que, de las versiones de la loa que corresponden a Morelos, está la de Puente de Ixtla, proporcionada por la maestra Rosario Espinosa; la de Tetelpa, cuyo custodio, fue el maestro Amando Gómez, y una versión publicada en un libro sobre Xumiltepec, que el recopilador, el profesor Proceso Sánchez, menciona provenía de un guion original de Tepalcingo.
El investigador y catedrático platicó que el tema y proyecto sobre este personaje llamado Agustín Lorenzo se está realizando en tres entregas: primero, en el año 2022 se publicó el libro Agustín Lorenzo: territorio, cosmovisión y resistencia, de Víctor Hugo Sánchez Reséndiz y Armando Josué López Benítez (coordinadores), el próximo volumen a publicar sería el de las tres loas con los estudios introductorios y el tercer libro versa sobre corridos y crónicas que se escribieron sobre ese personaje.
Sobre la loa
De acuerdo con información que circula en internet, la Loa a Agustín Lorenzo es una representación teatral popular campesina, conservada por tradición oral y escrita, en la que los pueblos del sur recrean las hazañas, el mito y el significado simbólico de Agustín Lorenzo, convirtiendo su historia en memoria colectiva y expresión de resistencia cultural.
En “La Loa a Agustín Lorenzo. La tradición de la palabra escrita en el Sur”, del libro Agustín Lorenzo: territorio, cosmovisión y resistencia, de Víctor Hugo Sánchez Reséndiz y Armando Josué López Benítez (coordinadores), Sánchez Reséndiz explica que, en la Loa a Agustín Lorenzo, tanto las danzas, y sus libretos, como la de Los doce pares de Francia, forman parte de las prácticas culturales de los pueblos. Al igual que las historias y narraciones que circulaban sobre héroes y bandidos en la región suriana. La Loa se escribió para ser representada en plazas públicas, los actores se aprendían su papel de memoria y el maestro los apoyaba estando a su lado con el libro en su mano, una especie de apuntador.
La maldición
En Tetelpa, la Loa a Agustín Lorenzo se montó en el año 2000 para una exhibición, fue una versión corta, de dos horas, y la anterior fue en 1991, con dos días de duración y antes, en los años sesenta, también se representó,
Pocos recuerdan algunos fragmentos del libreto, pero una gran parte de los adultos saben quién es este personaje y aseguran que cuando se representa siempre hay al menos un muerto.
Algunos pobladores que participaron en la puesta en escena tienen pedazos de la obra en la memoria, así se pudo observar durante las entrevistas a hombres que actuaron en la loa: dos en el papel principal en diferentes épocas y uno en un papel de reparto.
Hay varias constantes en relación con esta pieza de teatro campesino: Agustín Lorenzo es el Diablo, pero es un diablo que ayuda al pueblo; el libreto está maldito; la gente cree que, cada que se representa la obra, alguien muere, unos tienen miedo, otros lo ven como parte del folclor.
Víctor Hugo Sánchez relata, en el libro mencionado, que en Tetelpa, el profesor Amando Gómez que estaba en posesión del libreto y no dejó que lo tocaran, ya que al ser Agustín Lorenzo un “empautado” (que hizo pacto con el diablo), podíamos recibir daño.
En Puente de Ixtla, la señora Rosario, hija de don Heriberto Pedroza Flores, el maestro que montaba la obra, si bien ya no creía del todo en dicha creencia, si mantenía ciertas reservas respecto al texto y narraban que su padre no les permitía tocar el libreto.
En la introducción sobre el libro de Agustín Lorenzo en mención, Sánchez Reséndiz refiere un relato de Greg Berger, de lo que le sucedió en Jumiltepec, cuando subió a la cúpula de la iglesia y se puso a platicar con el viejo campanero: Un día hace unos diez años, fuimos a visitar a una amiga de Estela, pero ella estuvo asistiendo a una misa en el pueblo y la tuvimos que esperar. Yo aburrido, salí de la iglesia del pueblo, y vi una escalera que subía al techo de la capilla. Yo sin discreción alguna, subí al techo de la iglesia donde un señor de muy avanzada edad estuvo tocando las campanas en los momentos correspondientes de la misa, lo cual evidentemente era su cargo según el costumbre de muchas comunidades. Me indicó que no había ningún problema que yo estuviera, y empezamos a hablar de su cargo, y de los costumbres de Jumiltepec. En algún momento me dijo, “Ese tipo allí abajo no sabe de Dios, el verdadero Dios. “¿Quien?” Le pregunté.
“Ese sacerdote, tan joven. Él no entiende que para saber de Dios uno tiene que caminar con dos pies, uno de la luz, uno de la oscuridad. Hay gente que si lo entiende”. Le pregunté: “¿Cómo quién?” “Como Agustín Lorenzo”, me dijo. “Él sabía que hay que seguir la luz y la oscuridad también. Este sacerdote no lo entiende”.
Quieren revivir la loa en Tetelpa
Tetelpa es un pueblo indígena del municipio de Zacatepec, Morelos, que organiza varias celebraciones importantes para la propia comunidad, una de ellas es la Fiesta de la Virgen de la Purísima Concepción, en diciembre, donde se realizan danzas tradicionales, quema de castillos de pirotecnia y se elaboran vistosas flores hechas a mano para honrar a la Virgen.
Como parte de estas actividades en honor a la Virgen, se realizaba la puesta en escena de la Loa a Agustín Lorenzo.
Algunos pobladores que participaron en la loa, como Federico Flores Figueroa, Mario Barberi Escobar y Virginio Ochoa Zavala, dijeron en entrevista que les gustaría se montara de nuevo la obra para dar continuidad a una tradición, y para rendirle un homenaje al maestro Amando, quien montó la obra varias veces y quien falleció en el año 2021, víctima del Coronavirus.
Pablo Paredes Ocampo, maestro de náhuatl, pitero y coordinador de los Tecuanes de Tetelpa y Zenón Ortiz Anonales, ex ayudante municipal y varias veces miembro de comités para las fiestas patronales, dijeron que sería importante rescatar estas tradiciones que forman parte de la memoria del pueblo indígena.
