Tábata, su sueño olímpico y el boxeo profesional

Tábata en el gimnasio copia

Tábata en el gimnasio copia

Por Máximo Cerdio

Fotos Máximo Cerdio y cortesías.

Cuernavaca, Morelos; 12 de octubre de 2026. Tiene 21 años, una hija pequeña y un sueño que se construye a golpes: llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y, después, dar el salto al boxeo profesional. Su nombre es Tábata Alexandra Morales Rojas.

El primer paso lo dio recientemente al conquistar la medalla de oro en la categoría de 54 kilogramos del Festival Olímpico de Boxeo Oaxtepec 2026. El triunfo le abrió la posibilidad de disputar una copa en México y buscar un pase a los Juegos Panamericanos de 2027, antesala de su aspiración olímpica.

Tábata trabaja y entrena. Su hija, Marbella, de un año y cuatro meses, se ha convertido en una de sus principales motivaciones para continuar.

En las instalaciones de la Escuela de Boxeo Olímpico, donde entrena bajo la dirección del peleador exolímpico para México y entrenador Narciso González Rosano, cuenta que la medalla no llegó por casualidad.

“Este triunfo ha sido un esfuerzo doble de mi parte, pero también de mi entrenador y de mi familia. El boxeo me lo ha dado todo”, asevera.

Los guantes llegaron por su hermano

Tábata comenzó a acercarse al boxeo cuando tenía alrededor de 13 años. En ese entonces practicaba basquetbol y acompañaba a su hermano a sus entrenamientos en un gimnasio donde practicaba box. Un día quiso saber qué se sentía ponerse los guantes. Su padre llegó a casa con un par de ellos. Su madre, recuerda Tábata entre risas, casi se “infartó”.

Desde entonces comenzó a entrenar y llegaron sus primeras peleas. Su hermano dejó de entrenar poco después que ella inició en el deporte de los puños.

En 2019, cuando tenía 14 años, consiguió su primer campeonato nacional en la categoría infantil. En 2021 obtuvo medalla de bronce en el Festival Olímpico de la CONADE y en 2022 consiguió la plata.

A lo largo de su trayectoria suma seis medallas en campeonatos nacionales y cuatro títulos nacionales.

Pero su carrera tuvo una pausa. Se retiró temporalmente de los entrenamientos para convertirse en madre.

Regresar al cuadrilátero tuvo sus dificultades.

“Cuando tienes una disciplina como la que yo tenía, basta con un pequeño descuido para perder la continuidad. El cuerpo lo resiente”, explica.

Volver, después de más de dos años, significó recuperar condición física, resistencia y confianza. Fue, dice, como comenzar otra vez, aunque esta vez con mayor determinación.

Se pelea con los puños y con el cerebro

Para Tábata, el boxeo no consiste simplemente en golpear.

“Es un juego de estrategia. Hay inteligencia. No es pegar por pegar. Es pensar qué golpe entra, cómo lo puedo bloquear”, dice.

Arriba del cuadrilátero aparecen los nervios, el miedo y la adrenalina. La diferencia está en saber resolver lo que ocurre durante la pelea.

La boxeadora observa a su rival constantemente. Si detecta cansancio, miedo o distracción, aprovecha el momento.

“Cuando veo que muestra alguna debilidad, no le doy oportunidad, la acabo”, señala.

También reconoce que siente miedo a los golpes.

“Yo sí resiento y temo a los golpes, pero no me han noqueado”.

Ella, en cambio, sí ha conseguido nocauts. Uno de los primeros ocurrió en Culiacán, en 2022, durante una pelea por el campeonato nacional. Derribó a su rival en el segundo round.

“Le di un golpe: ¡Suelo! Me espanté. Después de unos segundos la chica se levantó, me acerqué, la abracé y todos bien, gracias a Dios”.

Con el tiempo entendió que ese riesgo forma parte del deporte.

Mike Tyson, su ídolo

Entre sus referentes está Mike Tyson. Admira, sobre todo, su velocidad, el movimiento de las piernas y la cintura, pero también la capacidad para preparar una estrategia y aplicarla cuando aparecía la oportunidad.

La mayoría de sus sparrings son hombres.

“Te suben de nivel, te exigen. No es por menospreciar a las mujeres, son buenas, pero no es lo mismo la fuerza de un hombre que de una mujer. Eso te ayuda mucho si practicas con hombres”.

Tábata asegura que no le han tocado rivales que recurran a codazos o cabezazos. Lo que más le molesta, dice, es que una boxeadora busque amarrarse durante la pelea.

Cuando una rival intenta abrazarla para detener la acción, interpreta que puede estar cansada o lastimada y aumenta la presión.

El boxeo como forma de vida

Más allá de los trofeos, Tábata considera que el boxeo la ayudó a mantenerse alejada de los vicios y a llevar una vida saludable.

Durante la preparatoria, recuerda, vio cómo algunas de sus compañeras comenzaron a involucrarse en malas costumbres. Ella tenía otra prioridad: entrenar.

El compromiso implicaba sacrificar fiestas, reuniones con amigos y tiempo con su familia.

En la actualidad no pasa con su hija todo el tiempo que quisiera, debido al trabajo y a las jornadas de entrenamiento.

“Yo he sacrificado fiestas, a mis amigos, estar con mi familia. Ahora estoy poco tiempo con mi hija porque entreno mucho”, platica.

El apoyo económico ha sido necesario. Tábata señala que ha recibido dos becas del Instituto del Deporte, las cuales le han ayudado a continuar con su preparación. También reconoce el respaldo de regidores del Ayuntamiento de Cuernavaca.

El boxeo olímpico, explica, no es sencillo. Al tratarse de una competencia de eliminación directa, cada combate puede significar continuar o quedar fuera.

Antes de subir al cuadrilátero se encomienda a Dios. Pero la confianza no aparece por sí sola.

“La confianza te la da la disciplina, los entrenamientos. Sabes que vas muy preparada y que vas a enfrentar lo que venga”.

Ahora tiene un objetivo inmediato: buscar el pase a los Juegos Panamericanos de 2027. Después está el sueño olímpico.

“Olvido lo pasado, pienso y sueño en lo que viene y me preparo. No hay de otra”.

Tábata sabe que todavía hay camino por recorrer. Su historia comenzó a los 13 años, cuando se puso unos guantes por curiosidad. Hoy sus piños la han llevado a campeonatos nacionales, a una medalla de oro y a mirar hacia Los Ángeles 2028.

Según su entrenador Narciso González Rosano, Tábata es una boxeadora muy fuerte, una peleadora que trabaja con mucha intensidad, muy disciplinada en sus preparaciones, que tiene una habilidad, tiene también gran explosividad. Está proponiendo siempre a sus rivales, hace cambios de ritmos, además, tiene una gran pegada y resistencia.