Fernandache, apuntes para un recuerdo

Fernanda en la estación de radio
Por Máximo Cerdio
Foto. Cortesía
Cuernavaca. Fernandache va a cantar el 1 de noviembre en el Jardín Borda, a las 6 de la tarde, como parte del Festival Miquixtli 2026, organizado por el gobierno de Morelos.
Este concierto, una sesión en vivo grabada y un estímulo económico, fue parte del premio del Fondo Fonográfico del Estado de Morelos 2026, los otros premiados fueron Policromía y MotherBoxes.
Estas conquistas y el premio a la Mejor Voz en el festival FICIMAD de Madrid, España, por el sencillo “Rumbo”, no son casualidad, Fernandache es una cantautora que ha trabajado mucho para lograr estos estímulos, además de que nació, creció y se desarrolló en un ambiente artístico y de creatividad.
La Ciudad de México
María Fernanda Cerdio Hernández nació el 20 de junio del año 2000, en la Ciudad de México.
Su mamá, Rosa María Hernández Soto fue redactora y publirrelacionista, su papá Máximo Cerdio Gordillo, es escritor, fotógrafo, reportero y redactor.
El abuelo Germán Hernández Navarro fue acuarelista y diseñador y la abuela Rosa María Soto Lombardo es pintora.
Fernanda vivió con sus padres y su hermana mayor Alma Aurora Cerdio Ayuso en el sur de la Ciudad de México, rodeada de libros, música clásica y popular, principalmente regional mexicana y de todo el mundo.
Todos los días su papá o su mamá le inventaban y leían cuentos; su mamá la dormía con canciones de Agustín Lara y algunos boleros muy antiguos.
La casa de los abuelos siempre olía a óleos, acrílicos, acuarelas, a pastel y a comida rica.
En la casa paterna o en la de los abuelos, era muy frecuente que el papá de Fernanda tocara la guitarra y cantara temas de música regional mexicana, lo acompañaba su esposa. Algunas veces fueron a cantar de manera gratuita algunas canciones para los adultos mayores a los asilos, principalmente en navidad.
Desde antes de los cinco años, Fernanda cantaba corridos y canciones populares, su papá lo acompañaba y en las fiestas familiares era obligado que complaciera a su público con un repertorio de canciones como “La puerta negra”, “El corrido de los Pérez”, “El corrido del chile verde”, “Mi general Zapata”, “Soy albañil”, “La bruja”, entre otras.
Hacia Morelos
En 2006, la cantautora tuvo que cambiar de domicilio a la ciudad de Jiutepec, Morelos por unos meses y después a Cuernavaca, pues a su mamá le diagnosticaron una enfermedad y le recomendaron que buscara una ciudad menos contaminada que la capital de México.
Los abuelos maternos también cambiaron su residencia y Fernanda tuvo una vida más o menos normal, al lado de su mamá, su hermana y su papá.
La vida, para la familia cambió. De ser una persona muy activa, Rosa María se recluyó en casa, desde donde realizaba trabajos diversos para ayudar a juntar dinero para los tratamientos contra el cáncer de pulmón.
En esa época, Fernanda siguió cantando y leyendo.
Desde la primaria, su padre la llevaba a la escuela o iba por ella, y en ese trayecto de media hora, hablaban sobre arte, sobre literatura, sobre pintura, cine, música. Fernanda no se limitaba a escuchar, preguntaba, cuestionaba, y cuando su papá le daba alguna lectura para su edad la leía.
Su papá recuerda muchas anécdotas, pero hay dos que sirven para asomarse al interés de Fernanda por la escritura y por la lectura.
En una ocasión, su papá se levantó al baño como a la una de la madrugada y vio luz en la habitación de las niñas. Entró y una sábana estaba iluminada, levantó la orilla y vio a la niña de seis años, ojeando un libro infantil. Tenía una lamparita de luz en la boca; se la quitó y dijo: “¡Papá este libro está muy bueno!” Él le dio un beso, le puso el libro en un buró y apagó la luz.
Estaba en los primeros años de primaria, cuando le preguntó a su papá de qué trataba el libro El Diario de Ana Frank, y él le respondió que lo leyera, pero ella le dijo que su abuela se lo había escondido porque estaba muy chica para entenderlo. Entonces, su papá le prestó el libro y le dijo que le daría 50 pesos cuando lo acabara.
Él supuso que tardaría un mes o más, pero a la semana siguiente la niña se le paró enfrente y le dijo que lo había leído. Él sacó el dinero y se lo extendió, pero ella le dijo que le quería enseñar algo. Entonces fue por un fólder y le entregó en hojas escritas a mano, un texto con los datos del libro, un resumen y una opinión personal. Su papá quedó pasmado.
Fernanda tenía 15 años, cuando le dijo a su papá que le concediera una entrevista. Se fueron a una cafetería y ahí lo entrevistó. Meses después le entregó libro: Anécdotas de café, construido con historias de vida de personas cercanas a ella como su madre, sus abuelos, amigos y su papá. El libro, inédito, está completo, muy bueno, seguramente se va a publicar.
En este libro, dedicado a su mamá, Fernanda dice: “Mi mamá siempre fue una mujer brillante. Tenía una esencia de esas que, al entrar a un cuarto, éste se iluminaba. Yo creo que precisamente por eso me inspiré en este libro. Porque son los recuerdos los que mantienen viva y brillante a mi mamá. Claro que hay muchos recuerdos que son de esos que te hacen sonreír, o de esos que sólo quieres borrar antes de que te brote una lágrima. El talento de escribir, dicen que me lo heredó mi mamá, así que desde luego, hubiese estado perfecto que ella aportara algo al libro, pero como no se puede, contaré uno de los recuerdos que toda la familia conoce acerca de ella.”
La muerte
El 25 de mayo de 2009, Fernanda recibió la peor noticia que un padre le puede dar a su hija: le tuvo que comunicar que Rosa María Hernández Soto había dejado de existir después de varios años de cáncer en el pulmón.
Fernanda siempre estuvo rodeada de amor, antes y después de que a su mamá le diagnosticaran cáncer, y desde pequeña sabía que su mamá estaba enferma, pero nadie está preparado para una noticia de esa magnitud y, de nuevo, la familia se acercó mucho más a Fernanda y estuvieron con ella para acompañarla y protegerla. Iba a cumplir nueve años.
Esta pérdida sería definitiva y le ayudaría a fortalecer su carácter, a respetar la vida, a vivirla en toda su intensidad; en su familia había conocido la inmensa alegría de amar a su mamá y el indecible dolor de verla sufrir y perderla aún joven.
La vida en el tiempo
Sus papás y sus abuelos no tuvieron ningún problema con ella desde que su mamá falleció, siempre fue muy cumplida, formal, cariñosa, y siguió le yendo, cantando, experimentado.
Aprendió a tocar guitarra de una manera autodidacta.
Aplicó para la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y pasó su examen. Ahí se graduó con mención honorífica en el año 2022.
Esa generación de la UAEM fue afectada por un devastador terremoto y estuvo encerrada más de dos años por un microbio que amenazó con acabar con la humanidad: el coronavirus.
Hasta hace algunos meses, Fernanda trabajó en un medio de comunicación redactando notas en inglés y cubriendo información en otros países como Estados Unidos, además de colaborar en diferentes plataformas informativas como Mochicuani y Morelos Migrante Noticias.
Desde el año 2024 se ha presentado en diversos foros independientes de Morelos y de la Ciudad de México, interpretando sus canciones y algunos covers.
Rumbo
El 31 de enero de 2026, se estrenó el videoclip “Rumbo”, realizado por NZT y Sueño Lúcido (proyecto integrado por Pepe, Misraim y Alfonso, con el objetivo es vincular a donadores con artistas, por medio de su plataforma y apoyar la propiedad intelectual de la creación artística de compositores, cantautores y creadores musicales en México).
En el audiovisual, que dura poco más de 4 minutos, NZT y Sueño Lúcido sincronizan una serie de objetos, espacios, recuerdos y personas: recámara, libros, cuadernos, guitarra, cámara; el abuelo, la abuela, la mamá, elementos entrañables, para contar un viaje interior de la cantautora, por aquellos instantes que han definido su vida, los espacios que han influido en ella, las cosas, las personas que la han marcado y han influido en sus decisiones.
Además de dar nombre al audiovisual, “Rumbo” es una canción y sencillo en español lanzado el 17 de abril de 2024, interpretada por Fernandache. Compuesta por María Fernanda Cerdio Hernández, la pista está disponible en diversas plataformas musicales como Apple Music, Spotify y Gaana.
En entrevista, la cantautora relató que “Rumbo” fue escrita en medio de un momento de su vida en el que tenía muchas dudas, aún no se daba cuenta que era capaz de escribir canciones, pero agarró su guitarra y se puso a conversar con la música y nació “Rumbo”.
El evento de presentación del audiovisual contó con música en vivo a cargo de Fernandache, Yubia, Motherboxes y MXNXRCX (Monarca); y desde luego con la proyección del video.
Rumbo, fue reconocido con el premio a Mejor Voz en el festival FICIMAD de Madrid 2026.
Fondo Fonográfico
Fernandache fue beneficiada por el Fondo Fonográfico del Estado de Morelos 2026. Su propuesta musical transita entre el pop alternativo y el indie, con una combinación de texturas acústicas y producción contemporánea; la artista se abrió paso por sí sola, sumando cinco sencillos.
En una entrevista a La Jornada Morelos, dijo: “Empecé utilizado herramientas muy básicas, en primer lugar, porque son más fáciles de usar y, en segundo, porque muchas veces el dinero también evita cuestiones de producción musical”.
Según Fernanda, conforme su proyecto ha crecido también ha identificado nuevas necesidades para mejorar sus canciones.
Esta experiencia le ha permitido reconocer todo lo que implica sostener una propuesta musical y la importancia de contar con apoyos para continuar avanzando.
En algunas entrevistas para medio lo cales, Fernanda ha dicho que busca conectar a través de la melancolía, el amor y lo inexplicable acompañada de melodías suaves.
Le inspiran las emociones fuertes y la conexión humana, la gente, su lugar en este mundo, la gente que ama, y hasta las cosas que no le gustan. Le inspiran las melodías que relajan y se sienten como un abrazo al alma. A la hora de escribir siente que la inspiración es una mezcla de todo eso sucediendo al mismo tiempo, según explicó.
Sus letras son el resultado de su experiencia, pero también de buenos libros de poesía y narrativa de la literatura universal, que ha leído en español y en sus idiomas originarios como el inglés, el italiano, el portugués.
Entre sus influencias están Julieta Venegas, Ibrahim Ferrer, Boleros (Los panchos, los Dandys), Toña La Negra, Álvaro Carrillo, Silvana Estrada, The Marias, Fleetwood Mac, Radiohead, Mitski, Men I Trust, Mazzy Star; sus pintores favoritos son René Magritte, Picasso, Monet, Dali, Renoir, Rufino Tamayo, y entre sus poetas Borges, Cortázar, Alejandra Pizarnik, García Lorca, Mario Benedetti, Virginia Woolf.
Lo que viene
No es suficiente haber nacido en un entorno donde el arte y la creatividad eran lo habitual, es necesario aprender, estudiar, observar, intentar y, todavía más, tener la capacidad o el don de comunicar lo que se piensa, lo que se siente.
Lo que ocurrirá para Fernandache el domingo 1 de noviembre a las 6 de la tarde en el Jardín Borda, no es producto de la casualidad, sino de un aprendizaje constante, de intentos y más intentos, de una fe en lo que ella hace.
Y lo que venga después de ese día, también será el resultado de un gran esfuerzo y, sobre todo, de una gran capacidad para comunicar lo que una chica imagina, piensa y siente de la humanidad, es decir, del valor moral y afectivo de una persona hacia sus semejantes y su entorno, que lo diferencian de cualquier otra especie que puebla el planeta.
