Venus Aylin Souza, llegar con los demás

Conversatorio-de-empoderamiento-trans-

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Por Máximo Cerdio

Jojutla, Morelos; 17 de agosto de 2026. Venus Aylin Souza es estilista, coreógrafa, artista y activista, su lucha nunca ha sido únicamente personal, siempre he buscado abrir camino para otras personas.

En el marco de Decimoctava Marcha LGBTIQ+ del sábado 8 de agosto, en entrevista, platicó que a los trece años se armó de valor para hablar con su mamá, quien siempre ha sido el pilar de su familia. Le contó cómo se sentía, cuáles eran sus preferencias y quién quería ser.

El apoyo de su mamá fue fundamental, al igual que el de sus hermanos. Gracias a ellos nunca se sintió sola y eso le dio la fuerza para seguir adelante y luchar por conseguir sus metas.

“Sé que muchas personas de la comunidad no han tenido la misma suerte. Muchas han enfrentado el rechazo de sus familias, lo que las coloca en una situación de mayor vulnerabilidad. Cuando una persona no encuentra apoyo en casa, muchas veces busca alternativas difíciles para sobrevivir. Por eso considero que el acompañamiento familiar es uno de los factores más importantes para cualquier integrante de la comunidad”, platicó.

El mundo a los seis

Desde muy pequeña supo que era diferente a lo que la sociedad esperaba de ella. Sus primeros recuerdos son de cuando tenía alrededor de seis años. Nunca le llamaron la atención los juguetes considerados «para niños», tampoco disfrutaba jugar fútbol ni convivir exclusivamente con ellos. Se sentía más identificada con las niñas.

En aquel momento no entendía conceptos como identidad de género o preferencia sexual; simplemente era la manera en que se sentía. Le gustaban los vestidos, el cabello largo y todo aquello con lo que podía expresar quién era realmente. Nunca hubo un acontecimiento que provocara sentimientos encontrados. Simplemente así se reconocía desde su infancia.

“Aunque siempre conté con el apoyo de mi familia, sí sufrí acoso escolar. En la primaria algunos compañeros se burlaban de mi forma de caminar y de expresarme. En ocasiones también recibí agresiones físicas. Esa etapa fue difícil, pero nunca dejé de ser quien soy. Fuera de la escuela también enfrenté actos de discriminación. No faltaban las personas que insultaban, señalaban o agredían verbalmente en la calle. Esa violencia formaba parte de la realidad que vivíamos muchas mujeres trans hace algunos años”, relató.

Inicio del proceso

A los 15 años inició su proceso de cambio. En aquella época había muy poca información sobre lo que significaba ser una mujer trans. No existían las redes de apoyo, así que aprendían unas de otras.

“Preguntábamos qué tratamientos seguían o qué utilizaban para verse más femeninas. Venus empezó tomando estrógenos e inyectándose hormonas, sin acompañamiento médico especializado”, explicó.

Como muchas mujeres trans, enfrentó discriminación. En esos años el estigma era mucho mayor y tenían menos derechos. Conseguir empleo o emprender un negocio era complicado porque ni siquiera podían estudiar o desarrollase plenamente con su identidad.

El activismo

Tenía 18 años cuando inició su activismo: “Me dolía ver que muchas compañeras en mi municipio no encontraban oportunidades para trabajar ni podían expresarse libremente. Así que organicé la primera Marcha del Orgullo en Puente de Ixtla y posteriormente impulsé cinco marchas y cinco certámenes de belleza gay para visibilizar a la comunidad LGBTIQ+, promover el respeto y contribuir a cambiar la percepción de la sociedad. Mi lucha nunca ha sido únicamente personal; siempre he buscado abrir camino para otras personas”, comentó Venus Aylin.

La entrevistada dijo que con el paso de los años han avanzado de manera importante en materia de derechos. Hoy cuentan con el reconocimiento legal de la identidad de género, la posibilidad de realizar el cambio de identidad y el matrimonio igualitario. También existen leyes que brindan mayor protección a las mujeres trans frente a la violencia y los crímenes de odio. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer. Aunque la sociedad ha cambiado y existe más información, la transfobia continúa presente. Siguen ocurriendo actos de discriminación y, lamentablemente, aún hay compañeras víctimas de la violencia.

“Por eso, considero que debemos continuar trabajando para visibilizar nuestra realidad y generar mayor conciencia social. Al final, todas las personas merecemos el mismo respeto y los mismos derechos”, subrayó.

Uno de los aspectos más dolorosos que Nenus Aylin recuerda son los asesinatos de varias de sus compañeras, amigas y conocidas.  Según ella, son hechos que nunca deben repetirse porque no solo destruyen una vida, también afectan profundamente a las familias, a la comunidad y a la lucha que durante tantos años han sostenido.

Según ella, es importante fortalecer la unidad entre ellas mismas. En ocasiones existen diferencias dentro de la propia comunidad, pero si trabajamos juntas, podrán avanzar mucho más. La solidaridad y el apoyo mutuo son fundamentales para alcanzar sus objetivos.

Sueña con una sociedad donde las nuevas generaciones de mujeres trans encuentren mayores oportunidades para estudiar, trabajar y acceder a los servicios de salud sin discriminación.

“Espero que el camino que hemos recorrido permita que ellas vivan una transición más segura, más digna y con mejores condiciones que las que enfrentamos quienes iniciamos hace varios años. Cuando pienso en el futuro de nuestra comunidad, deseo que continúe ampliándose el acceso a los derechos y a las oportunidades. Me gustaría que desaparecieran los prejuicios y la estigmatización que todavía enfrentamos”, expresó la entrevistada, y abundó:

“Esa es una de las razones por las que sigo comprometida con el activismo y la defensa de los derechos de las mujeres trans”.

De Puente

Venus Aylin Souza nació en Cuernavaca, Morelos, pero ha vivido desde siempre en Puente de Ixtla.

Es estilista, dirige un estudio de belleza, es coreógrafa, artista de espectáculos de imitación, conductora de eventos y creadora de una línea de productos de belleza llamada Venus Beauty.

Lleva más de 18 años dedicada al mundo de la belleza y más de 15 años trabajando como coreógrafa para quinceañeras y diversos eventos.

“Disfruto profundamente mi trabajo. Todo lo que hago me apasiona y procuro realizarlo con amor, porque cada uno de mis proyectos representa una oportunidad para crecer como persona y como profesionista. Pero, por encima de cualquier logro, lo que más valoro es el cariño de las personas que amo. Disfruto tener a mi mamá conmigo, compartir con mi familia, con mis amistades y sentirme querida por quienes me rodean. También agradezco poder convivir con personas que me inspiran, me enseñan y me ayudan a seguir creciendo. Esa es una de las mayores satisfacciones que tengo en la vida”, relató.

La familia

Venus dijo que, respecto a la posibilidad de ser madre, es una decisión muy importante y una enorme responsabilidad. No cree que su identidad como mujer trans le impida educar a un hijo o darle una vida digna. Al contrario, está convencida de que cualquier persona, con amor, valores y compromiso, puede formar una familia.

Sin embargo, también piensa que el mundo atraviesa momentos muy difíciles. “Vivimos tiempos marcados por la violencia, la inseguridad y muchos problemas sociales. Por eso creo que traer un hijo al mundo implica reflexionar profundamente sobre las condiciones en las que crecerá y asegurarnos de que pueda desarrollarse en un entorno seguro, estable y feliz, abundó. Sí he pensado alguna vez en la maternidad. Si algún día tomara esa decisión, me gustaría tener una hija. Siento que podría acompañarla muy bien en su crecimiento, transmitirle valores, respeto, educación y enseñarle a enfrentar la vida con fortaleza. Esa sería mi mayor responsabilidad: formar a una persona íntegra, libre y feliz”, aseveró.

Al mirar hacia atrás, me siento orgullosa del camino recorrido. He logrado construir una vida dedicada a lo que amo: la belleza, el arte, la conducción de eventos y el activismo social. Cada proyecto que emprendo representa una oportunidad para seguir creciendo y demostrar que los sueños pueden alcanzarse cuando existen perseverancia, disciplina y amor por lo que se hace, dijo.

Su mayor deseo es que las nuevas generaciones de mujeres trans encuentren un camino menos difícil que el que recorrió mi generación, que vivan en una sociedad más informada, más incluyente y humana, donde nadie tenga que ocultar quién es para ser respetado.

Mientras aún existan la discriminación, la violencia y los prejuicios, ella seguirá trabajando desde sus espacios para promover el respeto, la igualdad y la dignidad de todas las personas:

“Cada paso que damos hoy abre oportunidades para quienes vienen detrás de nosotras. Vivir con autenticidad, luchar por los derechos de nuestra comunidad y tender la mano a otras personas siempre valdrá la pena”, concluyó.