Venus Aylin Souza, algo de su historia

Venus en conversatorio
Por Máximo Cerdio
Jojutla. Venus Aylin Souza es estilista, coreógrafa, artista y activista, su lucha nunca ha sido únicamente personal, siempre he buscado abrir camino para otras personas.
En el marco de la Decimoctava Marcha LGBTIQ+ del sábado 8 de agosto, en entrevista, platicó que a los trece años se armó de valor para hablar con su mamá, quien siempre ha sido el pilar de su familia. Le contó cómo se sentía, cuáles eran sus preferencias y quién quería ser.
El apoyo de su mamá fue fundamental, al igual que el de sus hermanos. Gracias a ellos nunca se sintió sola y eso le dio la fuerza para seguir adelante y luchar por conseguir sus metas.
“Sé que muchas personas de la comunidad no han tenido la misma suerte. Muchas han enfrentado el rechazo de sus familias, lo que las coloca en una situación de mayor vulnerabilidad. Cuando una persona no encuentra apoyo en casa, muchas veces busca alternativas difíciles para sobrevivir. Por eso considero que el acompañamiento familiar es uno de los factores más importantes para cualquier integrante de la comunidad”, platicó.
Desde muy pequeña supo que era diferente a lo que la sociedad esperaba de ella. Sus primeros recuerdos son de cuando tenía alrededor de seis años. Nunca le llamaron la atención los juguetes considerados «para niños», tampoco disfrutaba jugar fútbol ni convivir exclusivamente con ellos. Se sentía más identificada con las niñas.
En aquel momento no entendía conceptos como identidad de género o preferencia sexual; simplemente era la manera en que se sentía. Le gustaban los vestidos, el cabello largo y todo aquello con lo que podía expresar quién era realmente. Nunca hubo un acontecimiento que provocara sentimientos encontrados. Simplemente así se reconocía desde su infancia.
“Aunque siempre conté con el apoyo de mi familia, sí sufrí acoso escolar. En la primaria algunos compañeros se burlaban de mi forma de caminar y de expresarme. En ocasiones también recibí agresiones físicas. Esa etapa fue difícil, pero nunca dejé de ser quien soy. Fuera de la escuela también enfrenté actos de discriminación. No faltaban las personas que me insultaban, señalaban o agredían verbalmente en la calle. Esa violencia formaba parte de la realidad que vivíamos muchas mujeres trans hace algunos años”, relató.
A los 15 años inició su proceso de cambio. En aquella época había muy poca información sobre lo que significaba ser una mujer trans. No existían las redes de apoyo, así que aprendían unas de otras.
“Preguntábamos qué tratamientos seguían o qué utilizaban para vernos más femeninas. Empecé tomando estrógenos e inyectándome hormonas, sin acompañamiento médico especializado”, explicó.
Como muchas mujeres trans, enfrentó discriminación. En esos años el estigma era mucho mayor y tenían menos derechos. Conseguir empleo o emprender un negocio era complicado porque ni siquiera podían estudiar o desarrollase plenamente con su identidad.
Tenía 18 años cuando inició su activismo: “Me dolía ver que muchas compañeras en mi municipio no encontraban oportunidades para trabajar ni podían expresarse libremente. Así que organicé la primera Marcha del Orgullo en Puente de Ixtla y posteriormente impulsé cinco marchas y cinco certámenes de belleza gay para visibilizar a la comunidad LGBTIQ+, promover el respeto y contribuir a cambiar la percepción de la sociedad. Mi lucha nunca ha sido únicamente personal; siempre he buscado abrir camino para otras personas”, comentó Venus Aylin.
La entrevistada dijo que con el paso de los años han avanzado de manera importante en materia de derechos. Hoy cuentan con el reconocimiento legal de la identidad de género, la posibilidad de realizar el cambio de identidad y el matrimonio igualitario. También existen leyes que brindan mayor protección a las mujeres trans frente a la violencia y los crímenes de odio. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer. Aunque la sociedad ha cambiado y existe más información, la transfobia continúa presente. Siguen ocurriendo actos de discriminación y, lamentablemente, aún hay compañeras víctimas de la violencia.
“Por eso, considero que debemos continuar trabajando para visibilizar nuestra realidad y generar mayor conciencia social. Al final, todas las personas merecemos el mismo respeto y los mismos derechos”, subrayó.
Uno de los aspectos más dolorosos que Nenus Aylin recuerda son los asesinatos de varias de sus compañeras, amigas y conocidas. Según ella, son hechos que nunca deben repetirse porque no solo destruyen una vida, también afectan profundamente a las familias, a la comunidad y a la lucha que durante tantos años han sostenido.
Según ella, es importante fortalecer la unidad entre ellas mismas. En ocasiones existen diferencias dentro de la propia comunidad, pero si trabajamos juntas, podrán avanzar mucho más. La solidaridad y el apoyo mutuo son fundamentales para alcanzar sus objetivos.
Sueña con una sociedad donde las nuevas generaciones de mujeres trans encuentren mayores oportunidades para estudiar, trabajar y acceder a los servicios de salud sin discriminación.
“Espero que el camino que hemos recorrido permita que ellas vivan una transición más segura, más digna y con mejores condiciones que las que enfrentamos quienes iniciamos hace varios años. Cuando pienso en el futuro de nuestra comunidad, deseo que continúe ampliándose el acceso a los derechos y a las oportunidades. Me gustaría que desaparecieran los prejuicios y la estigmatización que todavía enfrentamos”, expresó la entrevistada, y concluyó:
“Esa es una de las razones por las que sigo comprometida con el activismo y la defensa de los derechos de las mujeres trans”.
