Recuerdan muerte de Cristo en fosa común de Jojutla

Lavatorio de pies

Lavatorio de pies

Máximo Cerdio

Jojutla; 3 de abril de 2026. Una vez que le pusieron la bolsa negra de plástico en la mesa, el forense comenzó a cortarla. No traía tarjeta con identificación, no le habían practicado la necropsia. Adentro estaba el cuerpo de una persona, al parecer masculino. Era puro hueso, recubierto por una capa grasosa como si le hubieran untado jabón casero. El cráneo tenía en la enfrente un hueco pequeño, estaba vendado y tenía hundida la parte frontal del maxilar superior.

Sus brazos estaban extendidos hacia enfrente y terminaban con las muñecas atadas con trapos, lo mismo que sus tobillos.

El médico cortó la venda de los ojos y luego metió las puntas de las tijeras en el hueco del maxilar. Poco a poco fue extrayendo en pedazo de trapo, hasta que brincaron tres o cuatro dientes, mismos que fueron recogidos y puestos en una bandeja de metal.

El procedimiento seguiría en este cadáver más o menos en los mismos términos que con los demás.

Fosa común 5 etapa

Fosa común 5 etapa

Durante las pláticas, después del trabajo el médico diría que seguramente primero le golpearon la boca, tal vez un culatazo y luego le pegaron el tiro en la frente.

Este fue uno de los primeros cadáveres que se encontraron en esas condiciones la primera o segunda etapa de exhumación en las fosas comunes del Panteón Pedro Amaro, en Jojutla, Morelos, México.

Hasta la fecha no se sabe si fue identificado. No se sabe qué hicieron con él, con la carpeta de investigación, tampoco si tiene sus hijos o sus padres lo esperan, no se sabe cuánto sufrió ni por qué tuvieron que acabar con su vida de esa forma tan salvaje.

Jojutla 2022

Jojutla 2022

El Viacrucis

A unos metros del área donde ahora la Fiscalía General del Estado realiza la quinta etapa del proceso de exhumación para identificar a desaparecidos y entregar los restos a sus familiares.

Es viernes 3 de abril de 2026, los colectivos de familiares y de búsqueda y el padre Alfonso Leija Salas convocaron a realizar una parte del Viacrucis en este cementerio en las carpas destinadas a los colectivos, adjunta al área de exhumación y toma de muestras.

No hay más que un reportero; no vino ningún políticos o funcionario que aspire a un cargo de elección popular; andan en otros lados, con  el enjambre de celulares, en la fiesta, en la comedera.

Siete mujeres fueron elegidas para que les lavaras los pies y para leer las 7 palabras que dijo Jesucristo en la Cruz antes de su muerte.

Poco después de las 10:40 dio inició este acto simbólico que, de acuerdo con el obispo Leija es un acto de humildad, de inclinarse, de arrodillarse y de pedirle a Dios que esos seres que están en la oscuridad sin sus familias regresen a la luz, para que puedan ser sepultados, llorados y despedidos.

Abrazo grupal

Abrazo grupal

“En los cuarenta y cinco años que tengo trabajando en el dolor humano jamás me ha sido tan difícil de abrazar y consolar, encontrar en esa fe las palabras del espíritu de Dios para poder abrazar a esas personas en su dolor, porque finalmente también ellas sienten que están en pecado, porque le fallaron a Dios al no haber podido cuidar a sus hijos y a sus hijas, en esta desaparición esforzada, en esos asesinatos donde se contabilizan más de medio millón de asesinados y más de ciento treinta mil desaparecidos”, había dicho.

El sacerdote se pone su atuendo blanco y se quita zapatos y calcetines, quiere sentir la tierra, aunque sea una que ha recibido personas que nunca pasaron por la necropsia y que fueron a enterrar ahí, como cualquier animal.

Cánticos se escuchan en una grabadora.

Mientras les lavan los pies, las madres recuerdan su dolor y el de María, madre de Jesús, al ver todo el sufrimiento que le causaron a su hijo.

A unos metros, en la fosa, ocupada por personal de la Fiscalía General del Estado, la mayoría de ellos de blanco se escuchan ruidos de carretillas y de vez en cuando algo así como una hora y el traslado de indicios a las mesas de revisión.

La temperatura es de 34 grados Celsius.

Más allá del corral que delimita los trabajos de la fiscalía, los policías municipales, estatales, uno que otro bombero y una pareja de agentes de las Guardia Nacional vigilan.

Una vez que el sacerdote lava los pies de las mujeres, pide se pronuncien las palabras que dijo Jesús ante de morir, y una por una van leyendo un guion que se le entregó previamente con un contexto y el significado de cada frase: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”; “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”; “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Hay llantos, hay rostros de un gran sufrimiento.

Después, el padre pide que formen una cruz con la veladoras que encendieron durante los cánticos y que pronuncien el nombre del familiar desaparecido. Una por una la familia e las víctimas van alineando sus veladoras y gritando un nombre; aunque el grito es potente, los escuchan las demás víctimas, pero no llega al otro lado de la reja, los trabajadores de la Fiscalía buscan cuerpos, pedazos de cuerpos, sienten calor y tienen cara de enojo.

Camioneta

Camioneta

El padre Leijas les pide a los familiares de las víctimas que se junten y se abracen. Hay gimoteos, dolor. Todos se abrazan.

Queda la cruz de luz formada por las veladoras que sirvieron para la conmemoración, al fondo permanece es espera una camioneta blanca vieja, muy conocida en esta zona por los pobladores, rotulada en negro: “Servicio Médico Forense”.