Noble: meter la calle a la sala

En el museo
Por Máximo Cerdio
Yautepec, Morelos; 23 de marzo de 2026. Noble GXP o Noble Quique o Enrique Muñoz Barbabosa, es uno de los artistas urbanos de Morelos con más proyección internacional, ha viajado a Italia, Grecia, a Egipto, a Alemania y a varios países de América Latina como Colombia, Venezuela, el Salvador, entre otros.
Apenas el martes 17 de marzo, expuso en la fundación Aceves Navarro en la colonia Roma Sur de la Ciudad de México, “Transitar”, una muestra de su trabajo gráfico que lo ha llevado a ser reconocidos como un artista urbano con propuestas muy novedosas: introducir en las salas cerradas elementos del graffiti de gran formato que se realiza en las calles.
De acuerdo con el muralista urbano, esta será su segunda exposición individual, la primera, “Subversivo“, fue en su pueblo natal, Yautepec, Morelos, en enero de este año, en el Museo Centro Cultural del Chinelo.
De su trabajo de gran formato, sorprende cómo una palabra o un grupo de letras pueden mover las emociones, sentimientos, pensamientos en un espectador.
Es extraordinaria su capacidad de impactar y conmover, más si se considera que son unidades abstractas, es decir letras, sustentadas en líneas rectas, curvas, ángulos; sombras, luces, colores que se adelgazan hasta perderse en la presión del aerosol. Todo esto en el lugar intervenido, en las calles, que son las arterias de la ciudad.
Esa habilidad la desarrolló con mucha práctica y con pasión, y su propuesta va más allá de la técnica, sus piezas conectan, tienen alma; hay, en el artista, un don.
En entrevista, Noble dijo que se considera un creador urbano que se dedica a pintar graffiti, para lo que emplea técnicas mixtas, acrílicos, pero por lo general trabaja con aerosol.
Entre los diferentes estilos del graffiti están el Tag, Throw-up, Bubble, 3D/Model Pastel, Dirty y el Wildstyle o complejo-interconectado, este último es con el que más se identifica el muralista.
Noble recordó que, desde niño, en las calles de Yautepec con sus amigos del barrio pintaban en las banquetas con plumones de agua y grasa de zapatos.
Conforme fue creciendo, su pasión por el graffiti también fue aumentando. Un primo suyo les prestaba su pared de su negocio para pintar, pero en vez de felicitaciones por su trabajo o porque estaban realizando una actividad artística, los transeúntes los insultaban.
“Hubo una ocasión en que, de madrugada, mis amigos y yo fuimos a pintar a un lugar y estábamos graffiteando, cuando de repente unos güeyes llegaron y comenzaron a tirarnos balazos, a dar. Salimos corriendo como pudimos y nos escondimos. Al rato llegó la policía y no agarraron a los agresores, pero me acababa de comprar una moto pequeña y me la robaron los que nos atacaron”, relató.
Sus padres le decían que dejara de pintar, porque graffitear se consideraba un delito o un acto de vandalismo, nunca lo llevaría a nada y no le dejaría nada bueno.
Incluso, cuando entró a la Licenciatura en Artes Visuales, lo primero que le dijo el director de la carrera fue que deja de hacer graffiti, que eso se había quedado en los ochenta y no lo iba a llevar a nada.
Pero fue justamente el graffiti lo que lo ha llevado a otros países.
En la actualidad, Noble está explorando y jugando con el fuego, con las explosiones y construye escenarios para que sus piezas estén pasando por una situación, que el trabajo sea dinámico, que tenga movimiento; por ejemplo, podría ser una letra que esté explotando en un desierto.
Una de sus piezas favoritas se llama “Preludio”, la hizo junto con el colectivo al que pertenece, la crearon cuando iba a empezar la pandemia y trata sobre lo que podría pasar, lo que se venía: había un extraterrestre, una ciudad destruida, un avión caído, una especie de apocalipsis.
El artista morelense reconoce que hay una pieza que le abrió las puertas a espacios cerrados, como exposiciones y galerías y que le ha permitido mostrar su trabajo a otros clientes. Es una pieza pequeña, desmontable.
Se trata de una cortina con un rótulo de abarrotes, tiene graffiti en los muros y en la cortina, representa la calle. Este trabajo es importante porque concreta o sintetiza su propuesta de introducir en las galerías o espacios cerrados los murales sobre graffiti de gran formato, y en este “cuadro” está representando el graffiti, el mural, el muro y la calle.
La naturaleza del graffiti es efímera, pero con esta propuesta de cuadros desmontables de “caballete” también intenta rescatar la memoria de las calles, de los murales en las bardas, en las paredes externas.
“No tendemos a hacer críticas o a que nuestro trabajo sea muy social, a veces simplemente elegimos temas que nos gustan o que nos apasionan o sobre el cual simplemente queremos indagar”, explicó, aunque reconoció que ha habido murales, preferentemente colectivos, en donde sí han plasmado temas o preocupaciones sociales o de crítica social. En lo particular, su trabajo se enfoca en el graffiti.
Por cuestiones de organización, por el espacio que a veces es muy grande o porque les dan uno o dos días para concluir un mural, muchas veces se ha quedado con las ganas de detallar algunas piezas, de ponerle más cosas, pero la naturaleza del graffiti es esa, lo instantáneo, lo rápido, el tiempo y el espacio en donde se trabaja.
Noble recordó que hace apenas unos años veía algo así como muy lejano, como un sueño participar en festivales y pensó que algún día podría ir a otras ciudades a pintar.
“Todo lo que me he propuesto en la vida lo he logrado pintando graffiti: estar en otros países, conocer otras culturas, otras gentes, viajar. Me impresionó Grecia, por un lado, el arte clásico y por el otro los muros de las calles con graffiti.
“El año pasado tuve la fortuna de ir a Egipto y viví esa experiencia de andar en las pirámides”, relató.
Hace unos días fue a San Miguel de Allende, Guanajuato, al festival Graffiti por Placer. Pintaron cerca de 30 personas y realizaron un gran trabajo.
“Me siento bastante satisfecho con lo que he logrado, aunque sé que pude haber hecho más. Esto es un proceso y sobre el camino van surgiendo nuevas ideas y proyectos y retos, y eso lo va haciendo a uno crecer”, aseveró.
Algo que siempre ha querido hacer, explicó, es intervenir un edificio, pero de los grandes, graffitearlo en su totalidad.
“A mí que me gustaba mucho el graffiti, las letras, todo el tiempo me la pasaba dibujando, pintado, trazando. Fui muy aferrado. Me costó mucho mejorar, pero siento que tuve constancia, disciplina y pasión. A los chicos que les gusta el muralismo urbano les recomendaría tener disciplina, pasión y tomarlo como una parte seria, si eso es lo que quieren hacer”, concluyó.
Enrique Muñoz Barbabosa es un artista urbano emergente, originario de Yautepec, Morelos, nació el 7 de diciembre de 1993 y es egresado de la licenciatura en Artes Visuales en el Centro Morelense de las Artes. Su mayor influencia ha sido el graffiti, el cubismo y la corriente del futurismo, según ha reconocido.
Ha participado en una gran cantidad de festivales sobre muralismo urbano en diferentes sedes como la ciudad de Cali e Ibagué, en Ecuador, en Perú, en Venezuela, España y Alemania, en San Salvador, en San José, Costa Rica y en San Ramón, Costa Rica y en Trezzano, Italia, y desde luego en varias sedes de México.
Ha obtenido varios primeros lugares en los festivales sobre graffiti: Sur fest (Colombia) en 2017 y 2018 con la mejor pieza y The área 503 (El Salvador), el primer lugar como artista internacional destacado.
En 2020 fue el ganador del concurso “Peugeot Urban Visions”, en colaboración con David de León, convocatoria nacional de la marca para lanzar un nuevo modelo de camioneta.
Fue parte del proyecto ganador «Murales de identidad» por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), así como en la gestión y ejecución del festival internacional “Meeting Of Styles” con sede en Cuernavaca, Morelos (2022) y Yautepec, Morelos (2023), en el festival internacional “The Area 503”, con sede en Yautepec, Morelos (2022), y en el Festival internacional “Graffiti Session” Cuernavaca, Morelos (2025).
Realizó una intervención en el Zócalo de la Ciudad de México en el marco de la Edición de la Feria Internacional del Libro (2016) como representante del Estado de Morelos.
Entre sus más recientes participaciones importantes destacan la creación de la galería urbana más grande de Latinoamérica, por parte del Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México, proyecto que incluye a 25 artistas de la república mexicana, así como la publicación en la segunda edición del libro “Graffiti & Street Art Around The Globe” segunda y tercera edición, lanzados por el proyecto El Rincón de las Boquillas, publicado en España, y la exposición individual “Subversivo”, en el Museo Centro Cultural El Chínelo, en Yautepec, Morelos 2026.
