Haciendo cuentas con Dios (Desde el Penal de Atlacholoaya)
Por Carolina Alvarado El trato ya estaba hecho hacía varias semanas. La emoción corroía las tripas. No era precisamente de esas emociones de felicidad, era un gusano de incertidumbre que cosquilleaba en la sangre, que la hacía palpitar y trepidar el corazón hasta la garganta. Dejarlo todo y a todos. Familia, casa, barrio. Mi país, al que hasta ahorita sentía […]
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