La minería en los ojos de Sabina

Portada cortometraje

Portada cortometraje

Dios nunca muere, y cuando muere arrebata
FELIPE VARELA

Por Máximo Cerdio

Jojutla, Morelos; México, 11 de septiembre de 2025.  En el documental o micro documental de 13 minutos 35 segundos, Ojos niños frente a la mina, Sabina Sombra de Sol denuncia el daño que una minera está haciendo al medio ambiente.
Quizá es eso sea una forma de referir él cuando a uno le preguntan qué es o de que trata este video.
También puede decirse de Ojos niños frente a la mina, que la propuesta recurre al sonido, a las imágenes, a la aminación, y que la narración está en primera persona y existe, además, una tercera persona que a veces se convierte en segunda.
Con ella, la autora consigue decirnos que es necesario cuidar nuestro planeta y que la minería lo está destruyendo.
Se trata de un audiovisual que va más allá de un mensaje inmediato, pues la selección de todos los elementos que lo componen está hecha con sumo cuidado y está ordenada, también, de una forma muy especial.
Sólo la poesía, que toma forma de sonido, imagen o palabra o silencio puede alcanzar la profundidad que necesita expresar el ser humano sobre los aspectos que le preocupan, sobre lo que le da placer, dolor o tristeza, sobre lo que le da miedo.
Sabina recurre a la poesía para comunicar su preocupación sobre la minería y el daño a los seres vivos, a la humanidad, y escoge las piezas con las que va a contar una historia.
Sabe que por, sí solo, cada fragmento de la historia no representa mucho, pero en el lugar adecuado y en el contexto preciso la parte y la totalidad pueden conmover.
Las imágenes y los sonidos contienen elementos que representan: el agua como fuente de toda vida y como una vía de aventurarse a conocer otros lugares; la tierra, como el lugar donde la vida se forma surge, el aire que permite el oxígeno para las plantas y los seres vivos.
La historia va del mar a la tierra, y entre estos dos símbolos Sabina cuenta quién es y qué es lo que desea.
Las palabras con las que narra la historia se relacionan directamente con la poderosa presencia de su padre, el poeta Felipe Varela.

Sabina y Felipe copia

Sabina y Felipe copia

Ellos fueron muy cercanos, lograron una comunicación más allá de la que tienen un padre y una hija, Felipe se comunicaba con Sabina con poesía, de él toma esta sensibilidad que ella tuvo desde muy pequeña y que fue desarrollando, incluso después que Felipe dejara esta vida (+22 de abril del 2015).
Durante la narración del audiovisual Sabina, acompañada por su papá, sabe muy bien, tiene conciencia, de que lo que dice tiene un peso poético, por eso en cada secuencia existe una especie de eco.
Hay una referencia muy marcada del tono de los cuentos y relatos de Juan Rulfo en el monólogo, Felipe era un gran lector de la obra del jalisciense, Sabina también.
Ojos niños frente a la mina es una obra nacida desde lo más hondo del amor que una hija le puede tener a un padre y poeta amoroso, que por cuestiones de enfermedad tuvo que irse antes, dejando a la persona que más amó en el mundo.
El final del video no podía ser más profundo: al lado de la tumba de su padre, tirada, Sabina abraza la tierra, a Felipe, se abraza a sí misma, el recuerdo de agua y aire, la vida, que es justamente lo que la minería destruye.
Ojos niños frente a la mina, es una respuesta de Sabina a Felipe Varela, quien escribió “Sueño recobrado”, en el libro No duerme nadie por el cielo:
La lluvia trae de nuevo/ los estertores/ de la mortal vigilia/ y sus abismos.
Con ojos niños/ me miras/ cuando a un escarabajo asustado/ ante la muerte.
Me aferro/ a tu balsa de sueños/ como suicida arrepentido/ a los pretiles.
Ya en buen puerto/ no se me ocurre qué decirte/ cuando preguntes/ de nuevo/ si acaso mañana/ saldrá el Sol, /si la Luna/ habrá desatado/ por fin su luz/ de listón dorado.

Sabina y Felipe

Sabina y Felipe

En las palabras de la autora, el audiovisual  es una carta de amor a la muerte.
“Inició con una acción que realicé en las faldas del Cerro de la Estrella en Iztapalapa, la llamé “Apropiación del territorio de la memoria”, consistió en clavar a manera de bandera sobre la tierra, un dibujo de un recuerdo que tengo en mi memoria de cuando era niña: Los domingos que mi papá me llevaba a visitar a la familia, tío Beto sacaba a pastar a los borregos y salíamos los primos a jugar. Después de clavar el dibujo en el terreno donde jugábamos me di cuenta de que apropiarse de lo que nos contamos es apropiarse de la memoria, y por lo tanto, del cuerpo. Y por lo tanto de los vínculos que construimos, de lo que sentimos y pensamos.
“Eso me llevó a realizar la siguiente acción ‘Ritual de paso’, en la cual despido a mi papá en el mar, a casi diez años de su muerte biológica, dibujé su rostro en un muñeco vestido de él. Rellenado con arena, nos tomarnos de la mano, nos abrazamos, ahora sí, por última vez. Para después, levantarlo y lanzarlo. Nos despedimos como nunca lo habíamos hecho. Así, comienzo a apropiarme de la vida y la muerte con él”.
Sabina también relató que el corto es un enunciado claro: la poesía puede construir un mundo habitable, defendiendo la vida… y la muerte. Es urgente, porque la vida está en peligro, la minería solo es un ejemplo de porque este mundo no es habitable.
“Parto de la idea de que mi papá, mañoso él, quiso ser enterrado en el territorio donde creció para que yo me enraizara. Valorar el territorio implica defenderlo, en este caso, del megaproyecto minero canadiense Fortuna Mining que se instaló en el 2011 a unos pocos kilómetros de su pueblo en los Valles Centrales de Oaxaca, para extraer sobre todo oro y plata.
Después de que él muere, en su pueblo San Juan Chilateca, cada año hacíamos un evento artístico cultural en conmemoración del poeta Felipe Varela y en defensa de la madre tierra. De este modo, yo viví su muerte, no como el antónimo de la vida, si no como una posibilidad de defenderla”.

Max y Felipe copia

Max y Felipe copia

Los festivales se suspendieron por la pandemia del coronavirus, pero van a recomenzar pronto.
Ojos niños frente a la mina también es una apuesta política en la forma del hacer artístico y el hacer cinematográfico. Es un proyecto totalmente autogestivo que se fue construyendo a través del apoyo mutuo entre la banda. Para mí era importante hacerlo yo misma, hacer lo que podía con lo que tenía, dejando de lado las dinámicas de la industria cinematográfica. Así, yo hice la dirección, el guion, la producción, la animación, la cámara y la música. Su realización me llevó dos años desde la acción de despedir a mi papá en el mar (diciembre 2023), pero pienso que en realidad fueron muchos más, considerando que utilicé material de archivo propio, en los cuales hay dibujos infantiles de hace 20 años.

Felipe Varela y amigos del taller de poesía

Felipe Varela y amigos del taller de poesía

“Un día, cuando era niña, mi papá me dijo que quería que él y yo hiciéramos un libro. Cuando el murió yo me sentía muy enojada de no haber tenido tiempo de escribir ese libro, ni siquiera me dijo sobre de qué quería que tratara. Ahora, ya sé de qué trata ese libro: Ojos niños frente a la mina, es una carta de amor a la muerte, que escribimos mi papá y yo”, puntualizó.

La liga para acceder al audiovisual e la siguiente: https://video.liberta.vip/w/ctso3M8Nq7Lw4yycP6dtdg

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Sabina Yutsil Varela Turcott nació en el Ombligo de la Luna (Ciudad de México), en el año 2000.
Ha dedicado gran parte de su vida a mirar, escuchar y tomar el sol, y confiesa abiertamente aún no saber nada de la luz, ni de otros tipos de ondas. A pesar de eso, a través de la luz, el tiempo y el espacio, busca reivindicar al arte como una posibilidad subversiva de conocer y transformar el mundo, esos otros mundos dignos de ser habitados.
Egresada de la licenciatura en Artes Visuales de la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM (2024). Ha apoyado proyectos comunitarios como tallerista y gestora de proyectos en instituciones de la UNAM, en espacios autogestivos y en comunidades rurales. También cuenta con publicaciones de su obra visual en Revista Punto de Partida de la UNAM, Revista Festival de Cine de Barrio, Periódico Regeneración y exposiciones colectivas en Los Pinos, en el Centro Cultural España, en la Facultad de Música UNAM, en la Universidad Tecnológica de la Mixteca, entre otros.
Felipe Varela nació el 1 de septiembre de 1965 en San Juan Chilateca, Oaxaca, murió el 22 de abril del 2015 en la Ciudad de México.
Fue un periodista de-formación, editor y poeta. Trabajó en varios diarios nacionales. Egresado de la UNAM y de la escuelita de escritores de Sogem, integraba los lunes de poesía del taller Óscar Oliva desde 1998.
En su biografía “confiesa que no ha aprendido nada excepto de luciérnagas inquisidoras, de sinalefas y cosas peores. Con el auspicio del Consejo interplanetario para la Cultura y las Sartas, terminó su tesis doctoral sobre la naturaleza metafísica de los caracoles hipocondríacos, trigésima parte”.