A Don Erasmo lo escogió el tambor para pitero

Erasmo Rita Pineda y tecuanes
Por Máximo Cerdio
Tlaltizapán, Morelos; 16 de junio de 2025. A Erasmo nadie le enseñó a tocar, aprendió solito, lo escogió un tambor para que fuera pitero. El tambor y la flauta se deshicieron con los años y el uso, pero el hombre de 88 años recuerda muy bien y muy claro cómo inicio en esto de la tecuaneada.
Erasmo nació el 2 de junio de 1937, en el Barrio del Rincón de Teloloapan, Guerrero, y fue el segundo hijo de Modesta Pineda y Celso Rita.
Cuando era joven se integró a diversas danzas como “Los Moros”, “Tres potencias”, “Los vaqueros”, “La danza del Tenoxtle”, “Los pastores” y la “Danza de Tecuanes” de su pueblo originario.
En 1963 emigró con su esposa e hijos a Morelos y se estableció en Tlaltizapán.
Un día, él y un amigo estaban sentados a la orilla de un pozo, entonces él se asomó a la boca del agujero y escuchó claramente el sonido de un tambor. Entonces le dijo a su compañero que se asomara para que oyera. Pero su amigo no escuchó nada. Erasmo lo cogió del brazo y se asomó, entonces, su compañero le dijo que, efectivamente, adentro había un tambor.
El tum tum siguió a Erasmo por el día y por la noche, se acostaba y se dormía con el sonido.
Una vez, su mujer, a quien le había contado la historia del pozo, le dijo que hiciera un tambor, a ver si con eso se acababa el sonido en su cabeza y Erasmo fabricó, como pudo uno pequeño con un pedazo de cuero.
No sonaba, el cuero pujaba, pero no sonaba. Entonces alguien le sugirió que curtiera el cuero y Erasmo así lo hizo. Cuando cuero estuvo en su punto se lo puso al bastidor y lo apretó. Se veía bien, cuando quedó listo le dio con un pedazo de madera y nada, en vez de sonar se trabaja el sonido.
Una vez dijo a sus amigos que lo acompañan al ojo de agua por allá, por donde ahora está el parque Acuático El Rollo, en Tlaquiltenango, y se fueron. Llevaron comida, trastes para botanear y unas botellas de mezcal.
Erasmo mojó varias veces el cuero del tambor con el agua del manantial y nada. Lo dejaba secar, lo apretaba y lo quería hacer tocar con un palo, pero lo que se escuchaba era un eco de algo.
Hacía estuvo varias horas, hasta que casi se acababan las botellas de alcohol y la botana.
Cansando, Erasmo se dijo que era la última vez que mojaba el tamborcito. Le pasó el agua hablándole al cuero para que tocara y luego lo limpió y lo dejo secar. Pasado un tiempo fue y se preparó para tocarlo. Sacó el palo que llevaba como baqueta y le pegó con fe, entonces el tamborcito sonó claro y fuerte, como el que había escuchado en el pozo. Desde ese día, Erasmo dejó de escuchar en su cabeza el tamborcito del pozo.
La flauta de carrizo la fabricó también él solito, hizo muchas y no le salía ni un pitido chillón, peguntando aquí y allá logró hacer una flauta.

Erasmo Rita Pineda pitero
Tenía tambor y flauta, pero no sabía tocar, así que pidió que le enseñaran, pero nadie quería.
Su esposa, de nuevo, le aconsejó que se hiciera el aparecido en las festividades religiosas donde había pitero y así lo hizo, andaba de acá para allá, viendo y escuchando cómo tocaban y hacían moverse en diferentes ritmos a los danzantes.
A finales de los años 80 en Morelos, las danzas y las ceremonias eran cosas que sólo interesaba a los creyentes del pueblo, a los párrocos.
Practicaba mucho, poco a poco fue aprendiendo y también se grabó los diálogos, los nombres de los personajes, los pasos de la danza, hasta que finalmente un día reunió a un buen grupo de personas y montó la danza del tecuán.
Había muchas mujeres, eran sus hijas, sus nietas y sobrinas, porque pocas personas que no eran sus parientes se interesaron por formar parte de la agrupación.
Pues, finalmente, Erasmo Rita Pineda formó el grupo de tecuanes de El Mirador (así se llama la colonia donde vive). Apenas sabía tocar la flauta, el tambor; conocía algunos pasos que había visto en presentaciones de tecuanes de otros barrios, también tenía fragmentos de parlamentos y una idea de los personajes y sus vestimentas.
El grupo no se parecía a ninguno porque tenía un poco de todos: danzaban de una manera distinta, los diálogos eran diferentes y el ritmo del pito y del tambor de Don Erasmo era algo singular.
Casi la totalidad de las agrupaciones de la danza del tecuán, representan la cacería del tigre o jaguar o tecuán, por trabajadores del campo, principalmente, por encargo y pago de un hacendado, aunque algunos grupos ven en esta escenificación temas relacionados con los nahuales, que son hombres y mujeres que pueden convertirse a voluntad en animales.
Esta danza, que se practica en Guerrero, Morelos, Veracruz, Puebla y el Estado de México, se integra, mínimo, por 14 miembros. Puede faltar cualquier persona, menos el pitero.
Corría el año 1985, y Don Erasmo trabajaba en ese entonces como jornalero. Un camión cañero le dejó gravemente herido. Como siempre ha sido una persona de fe, prometió que, si vivía, formaría una danza para acompañar las celebraciones religiosas del pueblo.
En 1987, una vez recuperado, comenzó a prepararse para conformar su danza de tecuanes.
En un principio, Los tecuanes del Mirador de Don Erasmo Rita Pineda sólo se presentaban en las fiestas religiosas del Tlaltizapán, pero poco a poco fueron saliendo a otros municipios y se les fue conociendo, de tal suerte que cada año recibían varias invitaciones para rendirle los honores a las vírgenes y santos patrones de los pueblos de Morelos.
Dos Erasmo cumplió y continúa cumpliendo su manda, y además ha cuidado y difundido la danza de los tecuanes en su pueblo. Varias generaciones han pasado por el grupo y el pitero continúa tocando con la misma fe y devoción, aunque su salud haya disminuido y en los últimos años, ha participado en silla de ruedas.

Erasmo Rita Pineda y tecuanes 6 copia
Le ha enseñado a tocar a dos personas, una de ellas, Miguel, de 30 años, pertenece al grupo de los actuales tecuanes; ha tocado algunos sones, pero don Erasmo aún no le entrega la responsabilidad de pitero.
En 1993 fue invitado a formar parte de la Coordinadora de Grupos Culturales, Indígenas y Populares, en donde hasta la fecha es reconocido por su labor de promoción de la identidad y participación en el arraigo de las tradiciones, mediante su danza de tecuanes.
En agosto de 2024, la Secretaría de Turismo y Cultura, incluyó a Erasmo Rita Pineda en la categoría de “Tesoros Humanos Vivos Morelos 2024”, su persona fuer referida como un hombre de 87 años, originario de Guerrero y residente de Tlaltizapán, que se ha dedicado a enseñar y transmitir la historia y danza de Los Tecuanes, además de crear y reproducir la música que acompaña esta danza.
En la actualidad el grupo está integrado por Salvadortzin, Mayeso, Lancero, Flechero, Chihuastlero, Viejo sordo, Trampero, Chintetero, Tirador, Rastrero, Perra, Zopilote, venado, Huixistl, y Tigre. Aunque faltan dos médicas y un zopilote, el grupo sale a danzar.
Los ensayos dependen de las fechas de las invitaciones que reciban.
